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El anuncio del presidente norteamericano supone un revés para Francia, Alemania y el Reino Unido, que intentaron en vano convencer a Washington de preservar el acuerdo con Teherán. Las sanciones contra Irán tienen un impacto para las empresas europeas presentes en la República Islámica.

Los esfuerzos de la diplomacia europea no bastaron y, tal como se esperaba, el presidente estadounidense Donald Trump retiró este martes a su país del acuerdo con Irán.

Tras constatar su fracaso, Berlín, París y Londres emitieron un comunicado conjunto en el que expresaron que “permanecen comprometidos a asegurar que el acuerdo es respetado”. Ahora, los europeos explorarán la posibilidad de salvar el acuerdo sin el aliado estadounidense.

Con esta intención, Francia anunció este miércoles que su canciller, así como los ministros de Relaciones Exteriores de Alemania y Reino Unido se reunirán el próximo lunes con representantes iraníes.

“Francia, Alemania y Reino Unido lamentan la decisión estadounidense de retirarse del acuerdo nuclear” con Irán, y van a trabajar “colectivamente” para conseguir un acuerdo “más amplio”, había anticipado horas antes el presidente francés Emmanuel Macron en un tuit.

Para Macron es un revés personal, ya que se había comprometido de lleno desde su elección un año atrás para cultivar su relación con Trump.

Berlín y Londres, los otros dos países europeos firmantes, sufrieron la misma frustración de ver cómo el acuerdo concluido en 2015 con Teherán, en conjunto con Estados Unidos, China y Rusia, queda en ascuas, pese al intenso maratón diplomático.

Poco después de la visita de Macron, fue Merkel quien intentó convencer a Trump durante un breve viaje a Washington dejando al ministro de Relaciones Exteriores británico, Boris Johnson, una última oportunidad de abogar por permanecer en el pacto, pidiendo que “no tirara el grano con la paja”. Sin suerte.

Las empresas europeas en la mira

Para Europa, la decisión de Trump no sólo supone un revés diplomático, sino que las sanciones anunciadas por el presidente norteamericano también tendrán un impacto en las empresas europeas que operan en Irán.

Trump decidió que las sanciones se aplicarían a todas las empresas que hacen negocios con la República Islámica, incluyendo a las extranjeras que ya están presentes en Irán. Éstas tendrán entre tres y seis meses para salir del país antes de verse sancionadas por medidas que le cerrarán el acceso a los mercados estadounidenses.

“Las empresas van a tener que hacer un balance entre sus intereses económicos en Irán y sus eventuales intereses económicos en Estados Unidos, y, en general, esa decisión se toma rápido”, destacó una fuente diplomática francesa.

Para Francia, la primera en la fila de posibles sanciones es la empresa Total, que aprovechando el regreso de la calma firmaba un año atrás un acuerdo con Teherán para desarrollar South Pars, el mayor yacimiento de petróleo natural del mundo. La inversión alcanza los mil millones de dólares.

Otra compañía europea potencialmente en la mira es Airbus, a la que Irán Air encargó un centenar de aviones, con lo que varios miles de millones de dólares están en juego.

La decisión de Estados Unidos tendrá “consecuencias” para empresas francesas como la petrolera Total, la farmacéutica Sanofi y las automotrices Renault y Peugeot, confirmó este miércoles el ministro de Economía francés, Bruno le Maire.

El “plazo muy corto de seis meses” que Estados Unidos impone a las empresas para retirarse de Irán “va a crear dificultades a todas las empresas europeas, dificultades económicas considerables, pero más importante que el problema económico es el problema de principio de las sanciones extraterritoriales”, sostuvo Le Maire.

En este sentido, el funcionario consideró “inaceptable” que Estados Unidos sea el “gendarme económico del planeta”.

En 2014, el banco BNP Paribas había sido multado por cerca de 9.000 millones de euros por Estados Unidos, que le reprochaba el haber esquivado embargos norteamericanos a países como Irán, Sudán o Cuba.

RFI

 

Categories: Mundo