“La expulsión de Venezuela de la OEA no representa el cambio necesario”

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Expulsar a Venezuela de la OEA importa internacionalmente, pero a nivel nacional, dicen especialistas reunidos en Bruselas, cambiará poco. Llevarla a La Haya, a corto plazo, tampoco traería mucho alivio. ¿Qué entonces?

La resolución sobre Venezuela a debate en la Organización de Estados Americanos con el fin de expulsarla sería el primer paso hacia su suspensión por ruptura del orden democrático. En Bruselas, en la conferencia “¿Tiempo para el cambio?”, especialistas venezolanos y políticos europeos visualizan el camino hacia allá.

¿Una expulsión de la OEA aporta al cambio? “Desde el punto de vista del impacto en la comunidad internacional tiene repercusiones importantísimas”, responde a la agencia alemana DW Gonzalo Himiob, director del Foro Penal Venezolano. “Con ello, definitivamente, se consolida Venezuela como un Estado forajido, como un Estado fuera de la ley”, agrega.

“Desde el punto de vista interno, primero, a mí me preocupa que le va a servir al gobierno para legitimar su discurso de paria internacional, de perseguido por el imperialismo norteamericano, de las potencias mundiales. Todo ese discurso no es nuevo pero con una medida como ésa se va a potenciar”, sigue Himiob.

Gonzalo Himiob, director del Foro Penal Venezolano

Gonzalo Himiob, director del Foro Penal Venezolano

“Lo segundo que me preocupa es que de todos modos Venezuela no respeta la decisión de ningún órgano internacional. Su suspensión o expulsión de un organismo internacional desde el punto de vista práctico para nosotros no representa el cambio que necesitamos. Porque igual lo que se decidiese en esa instancia no iba a ser respetado por Nicolás Maduro”, dice Himiob, especialista en Ciencias Penales y Crimonológicas.

Corte Penal Internacional

Sobre la mesa de la 48ª. Asamblea de la OEA estaba también el informe sobre derechos humanos y supuestos crímenes de lesa humanidad que elaboró un panel de expertos internacionales a petición de la Secretaría General de OEA. Se evalúa la posibilidad de llevar al presidente Nicolás Maduro y miembros de su gobierno a la Corte Penal Internacional. Esta iniciativa, apoyada por el Grupo de Lima, podría prosperar.

“En este momento hay 316 presos políticos en el país; en el último año se han registrado 89 casos de tortura. Hay 7285 personas con medidas de libertad restringida, excarcelados pero con procesos penales abiertos. En 2017, 803 civiles fueron llevados a tribunales militares sin pruebas, sólo con informes anónimos de los servicios de inteligencia”, informa Himiob. Su organización, que cuenta con 200 abogados y más de 4000 voluntarios por todo el país, se han encargado de la defensa del 80% de los arrestados arbitrariamente por motivos políticos.

¿Cambiaría algo la situación actual de avanzar la OEA en el camino hacia La Haya? “A efectos inmediatos, no lo veo. Una investigación en esta instancia no va a producir resultados a corto plazo, porque estamos en las primeras etapas de una investigación formal. Sin embargo en Venezuela sí ha tenido un efecto inmediato que ha sido disuasivo. Los funcionarios al verse ante la posibilidad de ser juzgados por una instancia como la Corte Penal Internacional van a tratar de no seguir incurriendo en estos mismos crímenes. No hablo de los funcionarios de alta jerarquía, a los quizá ya no es posible sustraerlos de una responsabilidad. Hablo de los funcionarios subalternos, los que quizá están a cargo de actos de tortura, de encarcelamientos arbitrarios, de actos de persecución”, explica.

Otros escenarios de cambio

A pesar de que ni una ni otra medida aliviaría la situación venezolana, según Himiob, la presión internacional dará frutos. “Creemos que las sanciones individualizadas específicas han sido efectivas, han puesto a muchos individuos bajo la lupa internacional”, dice, advirtiendo, eso sí, de tomar medidas como un embargo, porque aislaría a Venezuela y recaería en la población más humilde del país.

Jorge Arreaza, ministro venezolano de Exteriores, en la 48a.Asamblea de la OEA

“La presión interna y externa dibujará el escenario de transición hacia la democracia”, dice por su parte a DW Marcos Carrillo, abogado, director de la organización no gubernamental “Un Estado de Derecho”. En su opinión, de mantenerse la actitud del gobierno de Nicolás Maduro, “va a tener que haber una intervención militar interna o externa. Si hubiese una apertura, un proceso de negociación, se facilitaría la salida del régimen”, agrega.

“Parte de lo que está ocurriendo con el recrudecimiento de la represión es que ellos se sienten cada día más acorralados y que el mundo se les está haciendo muy pequeño”, dice Himiob. “Para cesar esta migración y esta crisis humanitaria compleja hay que cesar las causas, no sólo mitigar las consecuencias”, advierte Himiob que pide a la UE aumentar la presión sobre el gobierno venezolano “no sólo para que saque a los presos políticos, sino para que acepte sus errores en políticas públicas”, afirma. En su opinión, presionar por la salida del país del actual mandatario es un esquema que definitivamente hay que considerar “poniendo por encima del anhelo de justicia, la necesidad de estabilizar el país y reencaminarlo hacia la democracia”.

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